viernes, 24 de septiembre de 2010

Momento feliz

Creo que quedo bien en claro la clase de histérica sin causa que soy, de esas que se atacan con la más pequeña chispa. Pero aún así, siendo una bomba de tiempo ambulante, puedo disfrutar. Disfruto de las pequeñas cosas que me animan día a día, aquellas cosas que me hacen seguir a pesar de cuanto obstáculo se cruce. Hoy fue un día de esos.

Diario del 24/09/2010
7:40 AM: Abro los ojos cuando papá hace sonar el teléfono, haciendo fracasar mi plan de hacerme la rata y no ir al colegio.
8:10 AM: Sin duda, mi musa inspiradora, mi alivio diario, es ella. La música. Nada más hermoso que ir escuchando Arctic Monkeys a todo lo que da, haciendo los ritmos de la batería como loca desenfrenada por la calle, sin importar el que dirán.
8:20 AM: Entro al cole. Y miro como Agustín se chamuya a Pali en pleno pasillo de la escuela, sin disimulo alguno. Escena para ser filmada, sin duda.
De 9:10 a 11:05 AM: Clase de Salud y Adolescencia. No se que fue mejor, si la charla con Maju sobre nuestros amores, con dibujos incluidos, o la risa que me agarró con la clase de sistemas reproductores. Chica tentada, sepan disculpar.
11:06 AM: Haciéndole el aguante a Pali para ver si lograba hablar con Agustín y acuerdo con Noe para ir al gimnasio a las 4 PM.
11:15 AM: Clase con la Moni. ¿Hace falta decir más? Ah, si, perdonen. Por si alguien lee esto y no sabe quien es la diosa de la Moni, es mi profe de Nticx (no pregunten). Petisa, voz chillona, pelo horrible, teñido asqueroso. ¿Se entiende que causa risa de solo escucharla hablar?
12:10 PM: Bendita libertad. Respiro aire puro, no mas ruido del colegio, auriculares a mis oídos. Pura expresión y mi yo interno a flor de piel.
12:45 PM: Gracias Ma por dejarme preparada la comida para todas los mediodías, cosa que pueda llegar y lastrarme todo lo que encuentre a mi paso. Mi panzita te lo agradece con lo más profundo de sus enzimas. ¿El agregado al placer de una buena comida? Phineas y Ferb. Si, lo sé. Tengo 16 años y miro dibujitos animados. Y me la re banco.
14:45 PM: Café con mamá. Unas ricas Titas y bizarrismo al estado puro mirando Zapping.
15:50 PM: Me encuentro con Noe para ir al gimnasio.
De 16:00 a 17:30 PM: Sudor, esfuerzo y risas. Momento único. Nadie diría que alguien puede pasarla tan bien en un gimnasio. Charlas sobre sexo (Todavía no me regaló el celular. Noe, vos entendés), risas por nuestras caras, chusmerío a pleno. Y obviamente, mirar al bombonazo que se parte en mil pedacitos levantando pesas. Espectáculo solo para entendidos. De ahí, a la casa de Noe. En el trayecto, la bólida de Juli, la negra catinga de la Shu y parada en la verdulería para comprar tomates. En la casa de Noe, dos segundos de tele, manoteo una revista, y a casa.
Y fue ahí. Yendo para casa, pensando en que se me hacía la hora para hablar con mi amor. La Cosmopolitan en un brazo, tomates en el otro. Morral con florcitas, uñas negras, con el pensamiento solo en Él. Una calle desierta y solo pude pensar...
¿De qué carajo me quejo?
Y el día no terminaba ahí, la felicidad y las buenas noticias seguían. Leo por fin apareció, dejó su orgullo de lado y me mando un mensaje. Gracias Monguito.
Y para finalizar mi día de la mejor manera posible, Él. Pedro Paulo Pacheco, mi novio. Siempre alegrándome la vida.
No se a quien deba agradecer por el día, pero gracias.

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