jueves, 9 de septiembre de 2010

Cansada y agotada, me acuesto. Miro el techo blanco, la luz de la luna sobre mi cara me enceguece. Siento frío y me tapo con el acolchado de siempre. Tomo mi oso de peluche, ese blanco que me acompaña todas las noches y revivo mis días, como si fuera la repetición de una película.
Veo discusiones, veo peleas y veo llanto.
Veo tristeza y soledad, veo desamparo.
Veo indiferencia, veo falsedad.
Veo cosas que antes no estaban. Veo como la gente arrastra sus piernas, sin ganas de seguir. Veo que no soy la única sin ganas de vivir.
Extraño las risas y los chistes. Extraño las tardes bajo el sol, con el místico acorde de una guitarra. Extraño ser una niña, cuando nada importaba y las peleas se solucionaban con un abrazo. Extraño mi tiempo libre, usado para soñar despierta o dormida.
Simplemente veo que la vida se me pasa, y me lleva sin darme cuenta. ¿Cuando pasaste sobre mi, sin siquiera avisar? Caprichosa y atrevida eres, compañera del tiempo. Dejame vivir a mi ritmo vida mía, dejame disfrutar de mi tiempo aquí.

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