jueves, 29 de diciembre de 2011

Luna inalcanzable

Había una vez un barco chiquito. En el iba un hombre que hacia unas semanas había salido a pescar. En el viaje, la luna atrapó su mirada, siempre le veia algo nuevo. Era la misma, pero distinta. Siempre se quedaba mirandola, a ver si algun día era capaz de alcanzarla, lo veia improbable, mas bien imposible, esta muy lejos la luna de un simple hombre.
Simplemente mirarla lo hacia otro, le dejaban de importar el clima, si habia mucho movimiento por las olas, lo mantenia calmo. Pero no se conformaba, queria estar al lado de ella, poder tenerla de frente.
Esperaba en la noche que la luna apareciera. Siempre la perseguia con su barco pero parecia una distancia interminable.
Se dio cuenta al fin que lo unico que los podia acercar era el deseo.
El hombre se dejo llevar y espero. La siguió noches eternas, incansable. Pero un dia, la luna estaba sentada junto al timon. Ya no habia luz en el cielo, lo único que brillaban eran sus ojos. Ella le preguntó porque la seguia, y el hombre no supo responder. Finalmente, tomo coraje y le dijo:
"Te sigo porque me das tranquilidad, mirarte me calma, siento como si fuera otro. Me olvido de los problemas por la pesca, de las olas y del barco. Te veo y solo puedo pensar en vos."
La luna se sintió halagada, y no pudo mas que serle sincera, con una sonrisa verdadera. Le confeso que todas las noches lo contemplaba desde el cielo, que veia a un hombre simple pero puro de corazón. Le explicó que por eso habia bajado, queria ver si en verdad era bueno. Y la luna lo supo en el momento en que miro a sus ojos. Su mirada demostraba todo lo que él era, y alli solo se veia sinceridad. Él realmente la queria, y ella noto que su aprecio hacia el habia nacido de forma inesperada.
Pasaron la noche hablando bajo la luz de las estrellas, como si se conocieran de toda la vida. Llegando el amanecer, la luna dijo que debia irse, y una angustia invadio el pecho del hombre. En su pena, el le pregunto si volveria a verla. Ella se acerco y tomandole la mano, le dijo que se volverian a ver, pero que siempre estaria con él.
Asi, el hombre y la luna siguieron juntos a la distancia, pero en las noches mas estrelladas, ella siguio descendiendo al barco chiquito, para visitar a su hombre.
El hombre, siempre siguió esperando su luna, con los pies en la tierra y los ojos en el cielo, teniendola presente a toda hora, sabiendo que por mas que no la vea, ella esta allí. Y la luna, aunque este en el otro lado del mundo, sabe que su hombre piensa en ella, como ella piensa en él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario